Lo que necesitas saber sobre el concurso de acreedores y sus alternativas

El concurso de acreedores es un supuesto legal que se aplica en las empresas con apuros. Esta entrada arroja luz sobre su significación, consecuencias y alternativas prácticas existentes.

Qué es el concurso de acreedores

El concurso de acreedores es la alternativa legal existente cuando una empresa está en una situación financiera insostenible a corto plazo y no puede satisfacer sus deudas. En este supuesto, es el Juzgado de lo Mercantil (empresas) o el de Primera Instancia (particulares)  quien toma el control a través de un administrador nombrado ad hoc.

Los objetivos de los concursos de acreedores son, fundamentalmente, dos. En primer lugar, salvaguardar los derechos de los acreedores, interviniendo de forma preventiva. Por otra parte, se intenta garantizar la viabilidad de la empresa, siempre que sea posible. Dicho esto, entrar en concurso es obligatorio en determinados casos y no hacerlo tiene consecuencias judiciales para los administradores de la empresa, ya sean de hecho o de derecho .

La normativa actual que regula esta circunstancia es el Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal. Conviene, pues, conocer con mayor detalle cómo funciona. Además, también influye en el desarrollo el Real Decreto Legislativo 2/2020, de 2 de julio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital. Aunque los concursos de acreedores son más habituales en empresas, también se dan en particulares.

Los concursos de acreedores tienen que seguir una serie de fases. Y, eso sí, el particular o empresa tiene que estar defendido  por un abogado y representado por un procurador. Son las siguientes:

Fase común

La fase común es la primera etapa del proceso y se abre con la solicitud de concurso, sea por el deudor o por el acreedor. Esto se realiza ante el correspondiente Juzgado de lo Mercantil o Juzgado de Primera Instancia

Durante esta fase, se realiza una revisión de la documentación para comprobar que este en orden. Si el juzgado lo necesita, puede solicitar información adicional. Una vez que se dispongan de los datos, el juzgado aceptará declarando el concurso o lo desestimará. En este momento, también se tendrá que nombrar un administrador concursal, que recibirá honorarios por su función.

Posteriormente, se va a calcular cuál es la masa activa y la pasiva, jerarquizando los créditos. Este paso, que es el que finaliza la fase común, es fundamental porque establecerá qué acreedores cobrarán primero.

Fase de convenio

La fase de convenio presupone la continuidad de una empresa. Por lo tanto, es el momento para recibir propuestas de convenio de pagos, tanto por parte de los deudores como de los acreedores.

Cualquier propuesta de convenio tiene que incluir dos supuestos para considerar que es de buena fe. En primer lugar, una quita de un determinado porcentaje de la deuda. La segunda posibilidad es una moratoria o fase de espera  para reestructurar el pago. En cualquier caso, es posible que después de una fase de convenio se pase a una de liquidación.

Una vez que la administración concursal y el juzgado determinen las posibilidades, este indicará cuál es el convenio a seguir, previo acuerdo con los acreedores. Es importante señalar que el juez tiene siempre la última palabra.

En caso de que se cumpla con el convenio de pagos, se podrá levantar el concurso.

Fase de liquidación

La fase de liquidación se da cuando la continuidad de la empresa se considera inviable. En este caso, lo que se busca es minimizar el daño de los acreedores.

Esta fase se abrirá en cualquiera de los tres supuestos siguientes. En primer lugar, a petición de parte por los acreedores. La segunda posibilidad es que no se haya aprobado ningún convenio. Finalmente, también se iniciará la fase si no ha habido la presentación de un convenio.

En el caso de una fase de liquidación, se venderán los activos de la empresa para pagar la mayor parte posible de la deuda. Esta función quedará delegada en el administrador concursal.

Fase de calificación

La fase de calificación es la última, más allá de que hubiese un convenio y una liquidación. Has de saber que la finalidad de esta fase es depurar responsabilidades y aquí el juez estudiará la documentación e informes que aporte el administrador concursal.

En caso de que el concurso se considere fortuito, los administradores carecerán de más responsabilidades. Ahora bien, el concurso puede considerarse culpable por un dolo manifiesto y, en este caso, los administradores tendrán responsabilidades patrimoniales y judiciales.

Es muy importante, en caso de que entres en concurso, pedirlo cuando corresponde y asesorado por profesionales de experiencia acreditada . Esto minimizará las responsabilidades que tengas que asumir en el futuro.

Cuándo es obligatorio presentar las solicitudes de concursos de acreedores

Es importante señalar que el concurso puede presentarlo un particular o empresa, pero también el acreedor. La idea es que, en caso de insolvencia actual o inminente, se utilice este recurso. Los particulares pueden o no presentar concurso de acreedores, pero las empresas están obligadas a ello si se dan las circunstancias.

Finalización del preconcurso de acreedores

La empresa o particular puede anunciar su situación de insolvencia al juzgado. Esto hará que dispongas de dos meses para renegociar la deuda y conseguir estabilizar los balances. La modalidad de concurso se conoce como voluntaria. Si esto no se consigue, pasado este periodo tiene que solicitar el concurso obligatoriamente.

La notificación es el acto equivalente al preconcurso. Y tiene que realizarse formalmente ante el correspondiente Juzgado de lo Mercantil. Es a partir de entonces cuando los plazos te empezarán a correr.

Solicitud de concurso de acreedores por parte de un acreedor

La solicitud de concurso por parte de un acreedor que tenga una deuda demostrable y que pueda acreditar la insolvencia del deudor activará automáticamente el proceso. Esta modalidad se denomina concurso necesario. En este caso, es el juzgado el que declarará el concurso para evitar una descapitalización y garantizar el cobro de las deudas.

Es importante señalar que esta situación suele darse con más frecuencia cuanto más grave es la situación financiera de un particular o empresa. Recuerda que, por lo general, la legislación promueve los acuerdos extrajudiciales.

Las consecuencias de entrar en concurso

Los concursos de acreedores no tienen efecto a corto plazo sobre la propiedad, pero sí con respecto a la gestión. La clave es que los administradores pierden la capacidad de obrar plenamente sobre los bienes o la unidad productiva.

Vencimiento de créditos

En el vencimiento de créditos se suspenden los intereses con la declaración de concurso porque el objetivo es reestructurar la deuda. Por otra parte, hay que señalar que se suspenden los derechos de retención sobre la masa activa. Además, no se compensarán créditos, aunque con excepciones.

La idea es que solo se pagarán aquellos créditos indispensables y, además, se jerarquizará la importancia de las deudas. Y esto se aplica durante toda la fase común, como mínimo hasta que no haya una resolución de convenio o liquidación.

Esta es la principal razón por la que el concurso se convierte en una alternativa interesante para personas y empresas en apuros. Ahora bien, con la declaración de concurso de acreedores se interrumpen los plazos de prescripción.

Limitación en la capacidad de administración

La limitación en la capacidad de administración dependerá, básicamente, de si el concurso ha sido voluntario o necesario.

En el primer caso, has de saber que puedes mantener la capacidad de gestión, pero con la autorización previa del administrador concursal. El segundo supuesto retira a la propiedad la gestión para delegarla por completo en el administrador concursal. Esto tiene que ver, principalmente, con las sospechas de mala praxis.

Lo que sí ha de quedar claro es que, sea como fuere, la gestión de la empresa o patrimonio pasa a estar tutelada.

Las alternativas existentes al concurso

Los concursos de acreedores son situaciones complicadas para la empresa porque se pierde poder de gestión. Por lo tanto, es recomendable evitar esta opción y no deberías llegar ahí salvo que no te quede otro remedio.

¿Qué alternativas existen? Lo cierto es que es preferible buscar un acuerdo extraconcursal. En este caso, el particular o la empresa inician una negociación de oficio con los acreedores para refinanciar la deuda.

Esta solución aporta varias ventajas a los interesados. Las más importantes son las siguientes:

  1. No pierdes en ningún momento la gestión de tu negocio o patrimonio. En consecuencia, podrás seguir tomando decisiones y tendrás un mayor margen de maniobra.
  2. Ahorrarás gastos de administrador concursal, abogado, edictos, registros públicos y procurador a largo plazo.  Esto es importante porque, al final, este es uno de los principales problemas con los que te encontrarás en los procesos concursales. Además, siempre puedes recurrir al concurso si no queda más remedio.

La legislación contempla esta posibilidad, no solo en los Concursos de Acreedores, sino también en la Ley de Segunda Oportunidad. Por lo tanto, es una alternativa que puedes explorar delegando la ejecución en especialistas.

Conclusión

El concurso de acreedores, bien gestionado, es una oportunidad para coger aire y reestructurar tus finanzas o las de tu empresa, pero también existen alternativas. En muchos casos, se hace preferible optar por una negociación extrajudicial que acorte plazos, no limite la autonomía y consiga los mismos objetivos.

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